Sobre la obra de Bettina Muruzábal
He aprendido a decirlo con mi propia voz
Virginia Woolf
Existen muchas maneras de presentar a un artista, pero toda la forma es imperfecta excepto su propia obra.
Tampoco es posible contar su vida sin defecto, ya que la historia de vida de alguien es la “inmarcesible rosa” de Borges.
Por eso, invitaría a todos a que intentaran caminar de la mano de Bettina Muruzábal, mirando en su ojo, observando en sus gestos, palpando en la memoriosa voz de sus pinturas. Así, sin palabras; porque su pintura –que recuerda una Patagonia sin espacio ni tiempo – no precisa de ellas para señalar las huellas de sal que un mar roto ha grabado sobre las flores de los peces disecados y que su interna certeza ha podido recoger y guardar.
Para algunos, su pintura es compleja en la sencillez del trazo que exhibe, pero no tanto – o nunca tanto – como lo es ella misma y tiene, además la firmeza de quien ha aprendido a decirlo con su propia voz.
Rosalía Baltar
1998